Hace unos días invitamos a varias empresas que venden al Estado a una conferencia sobre cómo usar IA para analizar pliegos y preparar cotizaciones.
Entre los
invitados estaba Mauro, director de una empresa con años de experiencia
vendiendo al sector público.
La
llamada fue simple:
—“Mauro,
te invitamos a una charla sobre cómo la IA está cambiando la forma de analizar
licitaciones y preparar ofertas.”
Su
respuesta fue inmediata:
“Ya vi la
invitación.
No vamos a participar.”
Le
comentamos algo más:
—“Hoy la
IA permite analizar pliegos en segundos y preparar oferta en minutos sin
errores.”
Hubo un
segundo de silencio.
Y
respondió:
“Nosotros
preferimos hacerlo a pedal como siempre.”
Fin de la
conversación.
La escena
parece aislada.
Pero en realidad es un patrón que vemos cada vez más.
Mientras
algunas empresas empiezan a usar IA para analizar pliegos, detectar mejores
oportunidades y preparar ofertas más rápido…
otras
siguen haciendo exactamente lo mismo que hace diez años. Corte y pego
Es como
seguir usando un ábaco para hacer cuentas, cuando otros ya trabajan con
calculadoras.
El ábaco
funciona.
Siempre
funcionó.
La
pregunta es otra.
Cuando el
mercado cambia, ¿de qué lado querés estar?
Del lado
de quienes siguen trabajando como antes.
O del
lado de quienes entienden que la forma de competir ya cambió.
Porque
muchas veces, cuando uno lee historias como esta, piensa:
“Esto le
pasa a otras empresas.”
Hasta que
un día descubre algo incómodo.
Que la
historia… también habla de la propia.
Andrés Ponce

