Fui al shopping a comprarle un regalo a un amigo.
Tenía claro el presupuesto: USD 100.
Entro a una tienda.
Un pantalón, una camisa. Simple.
La vendedora estaba sola.
No habló.
No sonrió.
No saludó.
Nada.
Solo una expresión… pesada. Incómoda.
De esas que te hacen sentir que estás molestando por existir.
Le pregunto por otro modelo de pantalón.
“ No ”
Muevo dosprendas.
Aparece otro.
Le digo:“¿y este?”
“Ah… sí, ese otro sí.”
Le pido un talle.
“No sé.”
Nunca me miró a los ojos.
Ni cuando le di los datos.
Ni cuando le pasé la tarjeta.
Compré igual.
No porella. Compré a pesar de ella.
Porque no tenía tiempo.
Y acá viene lo importante:
Todos tenemos problemas.
Todos.
Pero hay algo que en ventas es innegociable:
Tus
problemas no pueden ser más grandes que la experiencia del cliente.
Porque el cliente no sabe qué te pasa.
Y, honestamente… tampoco le importa.
Ahora este post no es sobre la vendedora:
Es sobre tú y tu equipo.
👉 ¿Cuántas ventas se están perdiendo en tu empresa sin darse cuenta por actitudes así?
👉 ¿Y peor aún… tenés gente en tu equipo que atiende clientes de esta forma?
Porque en un mundo donde cualquiera puede copiar precios, productos o procesos…
la verdadera ventaja competitiva pasa a ser cómo hacés sentir al cliente cuando entra en contacto con tu empresa.
Entonces la pregunta ya no es:
“¿Cómo vende tu equipo?”
La pregunta es:
👉 ¿Qué sensación deja tu empresa después de cada interacción con un cliente?
Porque no hace falta decir “no” para perder una venta.
A veces alcanza con esa cara… y esa actitud.

